| |
Ps. Marina Arrate
Problemas de Mujeres. De la expresión y manejo de la Agresión.
Uno de los problemas principales de las mujeres más omnipresentes creados en las mujeres en nuestra sociedad, como resultado de su socialización, es:
Su dificultad con la rabia, el poder y la autoridad.
En un grupo terapéutico de mujeres, rápidamente se descubre que las mujeres tienen un temor irracional a su rabia, que ese horror tiene su fuente en las prescripciones culturales acerca de la femineidad, y que las mujeres son castigadas y desaprobadas si exhiben conductas asociadas con rabia, protesta, defensa de sus derechos, o aún saludable asertividad o el rehusarse a ser complacientes con los deseos de sus parejas masculinas o sus jefes, cuando ellas así lo estiman.
En un grupo de mujeres a menudo queda muy claro que se evita la rabia y la crítica y que se enfatiza la cooperación y la deferencia de unas a otras con una ausencia implícita de desacuerdo apasionado, rencor, o discordia. Se aplica muy poca diferenciación a los distintos estados que caracterizan la experiencia de la rabia, y desaparecen los matices. No verbalizada e indiferenciada, esta emoción adquiere un carácter primitivo que es atemorizante. A su vez, el temor a expresarla en el grupo lleva a un vasto rango de defensas que empobrecen el self y la riqueza de la interacción grupal. De la depresión a la contricción del self, de la formación reactiva a la proyección, la rabia es rechazada, pero con este rechazo, las fuentes de vitalidad y poder se ven disminuidas. En el grupo, las raíces sociales contra el tabú de la rabia pueden ser clarificadas y, con la ayuda de la terapeuta, pueden resolverse las inhibiciones y conflictos que mantienen la rabia no verbalizada por ser considerada una emoción terrible. Además, el grupo permite experimentar las diferentes formas en las que se les puede dar voz a tales sentimientos sin sacrificar el amor y el respeto por los demás y puede permitir a las participantes experimentar la libertad que emerge una vez que se logra este importante acontecimiento.
En un trabajo anterior (Bernardez, 1983ª), ha clarificado por qué la presencia únicamente de mujeres en el grupo permite una exploración más a fondo de este tabú, que de otras formas posibles. Los hombres tienen una socialización contraria y, por lo tanto, a menudo son usados en grupos mixtos para expresar y descargar la rabia en el grupo, con el peligro de que sean las mujeres las que promuevan este uso de los hombres en la medida en que se les niega a ellas la expresión abierta de la rabia. Más aún, las mujeres tienen diferentes modos de expresión y sistemas valóricos que enfatizan el cuidado y protección de otros y, por lo tanto, podrían tender a moldear la expresión de la rabia de manera muy diferente a los hombres. Un grupo de mujeres ofrece una mayor libertad de acción a sus miembros para encontrar una auténtica forma de expresión de la rabia más que mantenerlas confinadas a los modelos masculinos de expresión que están lejos de ser ideales.
La expresión de sentimientos de rivalidad y competitividad, el deseo de logro y la ambición, el deseo de ejercer poder y la necesidad de adquirir responsabilidad y autoridad en áreas en que las mujeres tienen competencia y experiencia son otras áreas relacionadas inhibidas en mujeres por nociones mal entendidas de estándares de femineidad que a las mujeres se les ha enseñado a aplicar a sí mismas. En un grupo de mujeres, la mayoría de las mujeres ha tenido experiencia con dificultades cotidianas por adherir a estándares no aceptados como "femeninos" o apropiados para mujeres. No es solamente que ciertos dones y habilidades puedan ser catalogadas como masculinas y por lo tanto automáticamente desanimados en las mujeres sino, más bien, el funcionamiento exitoso en una variedad de situaciones y condiciones en el mundo es difícil sin la flexibilidad para utilizar los rasgos y conductas llamados "masculinos" y "femeninos".
Bibliografía:
Este texto fue seleccionado y revisado del artículo:
“TERAPIA DE GRUPOS DE MUJERES COMO TRATAMIENTO DE ELECCIÓN”
Autora: Teresa Bernardez
Traductoras: Cecilia Acle, Marina Arrate.
En: Women & Group Psychoterapy.
Edited by Betsy DeChant
The Guilford Press, Nueva York, 1996
|